 Este sábado 31 de octubre, a eso de las cuatro de la tarde, empezaba el desfile de los vampiros, brujas, fantasmas, esqueletos, verdugos, calabazas y otras cosas más por las calles de Poussan. Se habían dado cita delante del Ayuntamiento y el desfile se desarrolló hasta el Mercado donde el « Carré d’As » había organizado la entrega de caramelos.
Una muchedumbre importante había acudido a participar a esta celebración anglosajona, que parece ahora bien establecida en nuestras costumbres francesas. Niños y adolescentes esperan en efecto con mucha impaciencia esta fecha para disfrazarse y pedir unas golosinas. 
Pequeños y grandes se apresuraron pues hacia el Mercado para obtener las golosinas tan deseadas. Se había decorado el Mercado por este motivo con los colores naranja y negro de Halloween y música completaba el marco para poner en el ambiente de Halloween. Después, por una tarde tan tibia, numerosos fueron los que, niños y adolescentes, se fueron dar la vuelta de sus barrios respectivos para pedir « caramelos o una trampa » « Trick or treat » y llenaron sus bolsas de caramelos .
En Francia, el fenómeno parece perder un poco de la importancia de los dos últimos años y no tiene ninguna legitimidad en la tradición. Es la razón por la cual parece sin duda sin importanca y sobrestimado a ciertas personas celebrar esta fecha.
El aspecto comercial puede además repugnar a otras. Los más viejos ( y hasta los menos viejos porque hace unos quince años Halloween todavía no había llegado a Francia)pueden quedarse despistados. Sin embargo, hasta si su sentido inicial no se respeta siempre ( ver artículo precedente) se puede considerar como una fiesta para los más pequeños. Estos últimos esperan este día con mucha impaciencia . Disfraces y golosinas, risas y trampas se citan siempre en un ambiente bonachón.
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